3. Bate la crema
En un recipiente aparte, bate la crema para batir bien fría hasta que forme picos suaves. Este paso ayudará a conseguir un helado más ligero y con una textura muy cremosa.
4. Integra la preparación
Añade poco a poco la mezcla de mango sobre la crema batida, realizando movimientos envolventes con una espátula para conservar el aire incorporado y lograr un helado más esponjoso.